Altura libre, radier afinado, seguridad 24/7 y conectividad a Ruta 5: el checklist que separa un galpón de un activo logístico.
El auge del e-commerce y la reconfiguración de las cadenas de suministro pusieron a la logística en el centro del mercado industrial. La bodega dejó de ser un galpón para convertirse en infraestructura crítica.
Un activo Clase A hoy se define por altura libre, resistencia de radier, andenes, seguridad, sistemas contra incendio y —sobre todo— conectividad a los ejes viales. Ese checklist determina la renta y la velocidad de colocación.
Para propietarios y operadores, entender esa exigencia es clave: el activo bien especificado se arrienda; el que no cumple, compite por precio.
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